La metodología ágil empleada para el desarrollo de software y gestión de proyectos cuenta con tres métodos: Programación extrema (XP), Kanban y SCRUM, siendo ésta última la más empleada en la actualidad. Zoraida Ceballos de Mariño, seguidora de planificación de proyectos, explica las particularidades del SCRUM que lo hacen el método más efectivo.

XP y Kanban

Cumplen los 12 principios del Manifiesto ágil. Sin embargo, estas metodologías están enfocadas en la retroalimentación e integración permanentes entre desarrolladores y clientes, y en la satisfacción del cliente. Aunque parezcan prácticas simples, luego de cada entrega, las necesidades pueden ir creciendo sin mayor control según las peticiones del cliente. Ambos sistemas, además, suelen presentar y analizar los avances en el marco de una línea de producción para determinar la productividad en cada fase del proyecto.

SCRUM

Al igual que XP y Kanban, facilita el hallazgo de soluciones eficaces en el menor tiempo posible, pero esta metodología se destaca por la manera en cómo desarrolla sus fases iterativas (sprint) para encontrar dichas soluciones sea cual sea el proyecto: el SCRUM se enfoca en el trabajo colaborativo y en las reuniones de todos los involucrados. Esto es: reunión de planificación, reuniones diarias, reunión de revisión y reunión de retrospectiva no solo para vislumbrar los avances, sino las dificultades y riesgos en tiempo real para dar respuestas en tiempo real. Así mismo, desde el inicio, el método busca satisfacer las necesidades del cliente, pero priorizando estas necesidades, de manera que las entregas están sujetas al desarrollo y no al tiempo. Y lo más importante: el SCRUM está especialmente indicado para proyectos largos en entornos complejos y de incertidumbre que requieren innovación, flexibilidad y competitividad.

La metodología más apropiada

Al ser las tres metodologías ágiles, comparten características, de manera que la más apropiada será aquella que se adapte a tu equipo de trabajo y que agilice la gestión del proyecto. No hay que olvidar que, además de la satisfacción del cliente, estos métodos tienen como base eliminar los desperdicios de tiempo, esfuerzo y recursos económicos que terminan entorpeciendo la productividad y la generación de valor.