La planificación es una manera efectiva de estudiar los objetivos propuestos, allí se plasman todos los proyectos y estrategias que se plantean para lograr alcanzar las metas establecidas tanto a corto, mediano y largo plazo. Tener una buena planificación permite que se tenga una mejor organización lo que conlleva a tener el éxito asegurado.

Este proceso tiene una serie de ventajas tales como:

1.- Transforma los objetivos o propósitos en algo viable y posible de lograr.

2.- Establece un periodo de tiempo para ser desarrollado.   

3.- Fija las prioridades y acentúa las fortalezas que se tengan.

4.- Permite tener un mayor control.

Para que la planificación se lleve a cabo de la mejor manera y se alcancen los objetivos propuestos se debe realizar los siguientes pasos:

1.- Analizar el proyecto: Una vez establecido el proyecto, se debe hacer un minucioso análisis que abarque la relación entre lo que se va a realizar y a quien va dirigido para conocer exactamente su posibilidad de ejecución, hay que tomar en cuenta factores económicos, políticos, sociales, empresariales, tecnológicos y geográficos para determinar la incompatibilidad o no del proyecto, y hacer de inmediato las correcciones necesarias.

2.- Definir los objetivos: Cuando se tiene la certeza de que el proyecto es factible, lo siguiente a realizar es concretar los objetivos que se desean alcanzar, ellos permiten que la información obtenida sea el centro de la toma de decisiones y también se puede utilizar para evaluar la eficiencia  del proyecto.

3.- Reconocer los recursos: Se deben establecer los recursos, herramientas o instrumentos que se tienen a la mano para llevar a cabo el proyecto, los cuales pueden ser tecnológicos, económicos, humanos, medios digitales, entre otros. Los recursos permiten saber en qué parte el proyecto es más vulnerable.

4.- Esquema de trabajo: Todo proyecto tiene que tener expuesto de una manera clara y sencilla los plazos para su ejecución, las estrategias utilizadas y las posibles fechas para su entrega. Este itinerario debe estar sujeto a eventualidades que puedan surgir durante la elaboración y puesta en marcha del proyecto.

5.- Tener en cuenta otras alternativas: Tener a mano un plan de contingencia no es una idea descabellada, al contrario, es una manera de prevenir cualquier desenlace fatal, hay que tener en cuenta que cualquier proyecto puede venirse abajo debido a numerosas situaciones, por lo cual es importante tener otras opciones.

6.- Conclusiones del proyecto: Cuando se finaliza el proyecto se debe recoger los datos finales para conocer si los objetivos iniciales se cumplieron y realizar una conclusión donde se expongas los alcances logrados.